LA COMPOSICIÓN II

  La composición está resuelta mediante dos triángulos rectángulos que provoca una sensación de estabilidad y seguridad y el otro invertido que es precisamente el que provoca la sensación opuesta, inestabilidad y tambien una sensación aérea, como de flotación o sustentación en el espacio. Por tanto, esta sencilla composición consigue conjugar dos sensaciones opuestas jugando con dos triángulos:

  Las líneas curvas expresan movimiento, suave, rítmico y elegante, pero aquí además expresa sensualidad y voluptuosidad:

  La recta diagonal da sensación de movimiento penetrante y conduce la mirada entrando por los pies y terminando en la cabeza. El triángulo isósceles inclinado, produce sensación de caída y la punta de flecha que forma el triángulo y la diagonal, es como si se clavase en tierra penetrando. Las curvas del cuerpo dan sensualidad y voluptuosidad a la figura:

 

 

  Las dos líneas inclinadas que convergen en la esquina superior derecha confieren un gran dinamismo a la composición. Los dos óvalos centrales dan una delicada tranquilidad femenina que contrasta con la tensión del caballero metido dentro del triángulo derecho:

  Esta composición está formada principalmente por dos triángulos y un círculo, el personaje principal está situado en el centro del círculo.
La línea horizontal, donde llegan las cabezas de las figuras, confieren una sensación de paz, de serenidad. Los triángulos formados a izquierda y derecha, dan dinamismo a la composición. Pero lo que centra la escena es el círculo, cuyo centro es el cuello de la casaca, del personaje vencido, así contrarresta el dinamismo existente a los dos lados. El personaje que recibe las llaves, está en el lugar más destacado de toda la composición, en la línea vertical derecha de la "sección áurea":

  Esta composición está basada en un óvalo cerrado e inclinado, lo que produce una sensación de delicada tranquilidad femenina, a la vez que grandiosidad. La inclinación del óvalo produce dinamismo a la escena: